Corralejo estrena la restauración de la Molina de Manolo Hierro

Corralejo estrena la restauración de la Molina de Manolo Hierro, en la nueva ubicación de la plaza dedicada a José Antonio Umpiérrez

Corralejo estrena la restauración de la Molina de Manolo Hierro

Corralejo estrena la restauración de la Molina de Manolo Hierro

Corralejo estrenó este pasado sábado un nuevo espacio público con la restauración de la Molina de Manolo Hierro y la inauguración de la plaza de José Antonio Umpiérrez Bolaños, ambas inversiones realizadas a través de un acuerdo de colaboración entre el Ayuntamiento de La Oliva y el Cabildo de Fuerteventura.

Durante la presentación de la Molina, Dolores Hierro, hija de Manolo Hierro, explicó la emoción que para su familia significa poder recuperar este edificio y agradeció la implicación de las administraciones en poder hacerlo realidad. Dolores Hierro estuvo acompañada  en la inauguración de la Molina por sus hermanos Bartolo y Vicenta, junto a buena parte de sus familiares.

La consejera de Infraestructuras del Cabildo,  Edilia Pérez, explicó que esta restauración “forma parte de una línea de trabajo que nos ha permitido actuar ya en una veintena de elementos patrimoniales de toda la Isla, siempre de la mano de los respectivos ayuntamientos y colectivos de la zona”.

Mientras que la alcaldesa de La Oliva, Claudina Morales, se refirió a que “este tipo de inversiones repercuten no sólo en la mejora del entorno para los vecinos, sino también en nuestra imagen turística. Es responsabilidad de todos cuidar estos espacios para evitar su deterioro y que todos los podamos disfrutar”.

Plaza y folías

Una vez inaugurada la Molina se procedió al descubrimiento de la placa que dedica la nueva plaza a la memoria de José Antonio Umpiérrez. María José Umpiérrez agradeció la creación de esta plaza en nombre de toda la familia de José Antonio Umpiérrez y también trasladó su emotivo agradecimiento a los compañeros de ‘Dunas de Corralejo’, que para la ocasión y de la mano de Tinín Martínez, estrenaron unas emotivas folias dedicadas a José Antonio Umpiérrez.

Precisamente, la alcaldesa de La Oliva, Claudina Morales, recordó que “la creación de esta plaza fue una propuesta de la agrupación musical Dunas de Corralejo, en recuerdo de un hombre que fue un referente por su implicación social y generosidad, un orgullo para todo el pueblo de Corralejo”.

El presidente del Cabildo de Fuerteventura, Mario Cabrera, subrayó además que a José Antonio Umpiérrez “lo recordamos en el CAAF por el magnífico ejemplo que ha dado como profesional, implicado en el día a día, perfecto conocedor de su trabajo, y muy colaborador con sus compañeros y a la hora de dar respuestas a las demandas de los ciudadanos”.

Historia de la Molina de Manolo Hierro

La Molina de Manolo Hierro fue trasladada hasta esta plaza desde su anterior ubicación en la calle Bajo Amarillo, donde había quedado relegada a un pequeño solar entre dos edificios Aunque su propietario actual es el Ayuntamiento de La Oliva, la molina debe su nombre e historia a otro personaje célebre del municipio, Manuel Hierro Viera, que fue carpintero de ribera, alcalde pedáneo de Corralejo, molinero, custodio el primer teléfono militar instalado en Corralejo en 1943, etc.  Se casó con Petra Umpierrez Estévez.

Según relata María Teresa Hierro como conocedora de su historia familiar, fue el empeño de su tío  bisabuelo lo que hizo posible que la estructura llegara al norte de la Isla. Manuel Hierro nació en Jandía en 1893 y vivió en Corralejo hasta su muerte en julio de 1962. “Su padre, José Hierro Garrido, era natural de Huelva, y a él debemos la presencia de este apellido en Fuerteventura, tras establecerse en la Isla para trabajar como farero en Jandía”.

La molina fue comprada por Manuel Hierro en 1925 en los Llanos de la Concepción y toda la maquinaria se trasladaría en burros y camellos hasta Corralejo, donde ya había comprado al señor Marcial Viñoly, natural de la Oliva, el solar. Allí se construyó la estancia de piedra realizada por pedreros de Lanzarote, para luego instalar la molina con la ayuda de su hermano Miguel Hierro Viera, que era carpintero.

Se trata de una molina de seis aspas y responde al patrón tradicional: construcción de planta rectangular de mampostería de piedra y barro revestidos con mortero de cal.  De las piedras de moler así como de su mantenimiento, se encargó Juan Calero, que era el muescador de la zona. Allí se molía trigo, cebada, cosco y se mezclaba con garbanzos, arvejas, etc. para conseguir otros sabores diferentes.

Nunca se molía el día del Carmen y el jueves y viernes Santo por respeto y tradición. En septiembre de 1989 las aspas de la molina fueron arrancadas por un vendaval y terminaron en el mar junto con todo lo que encontró a su paso después de atravesar Corralejo.

Después de este suceso, la molina no se volvió a usar como tal hasta nuestros días. Gracias al acuerdo de la familia con el Ayuntamiento de La Oliva y con el Cabildo de Fuerteventura para acometer su rehabilitación, vuelve a levantarse esta obra que recupera parte de la memoria del Corralejo de antaño.

Entre las que son propiedad del Cabildo, son varios los molinos y molinas que se encuentran en funcionamiento y habilitados para su visita, como ocurre con el Molino de Antigua, el Molino de Tiscamanita o la Molina de Tefía. Otros como la Molina de La Asomada, el Molino del Durazno o la Molina de Almácigo, que han sido objeto de restauraciones recientes por parte del Cabildo, tienen titularidad privada y son los propietarios quienes se comprometen a facilitar su visita al público y a ocuparse de su conservación.

Otros proyectos

El Cabildo y el Ayuntamiento de La Oliva trabajan también en el proyecto del Molino de Domingo Domínguez, ubicado también en Corralejo.

Para poder llevar a cabo estos dos proyectos ha sido necesario, en primer lugar, la adquisición de ambos inmuebles, que se encontraban en manos privadas, por parte del Ayuntamiento de La Oliva. El Cabildo de Fuerteventura, por su parte, ha asumido la redacción y ejecución de ambos proyectos de restauración, así como de dotarlos de la financiación necesaria, más de 300.000 euros entre los dos.

Hay que destacar el interés que tiene para Corralejo poder ver restaurados dos edificios históricos y emblemáticos del pueblo, que antiguamente junto a la Molina de Juan Morera se encontraban en un espacio abierto y ligado al mar, nutriéndose de los vientos alisios para poder funcionar y moler el gofio para todos los vecinos.

Con el desarrollo turístico de las últimas décadas, los tres edificios habían quedado enmarcados en el espacio urbano, el cual, sin embargo, ahora se revaloriza con la rehabilitación y puesta en valor de las dos molinas y el molino, precisamente para el disfrute de los vecinos y también de los turistas.

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