El ataque del Arráez Xabán

El ataque del Arráez Xabán

Convento Franciscano de San Buenaventura

Convento Franciscano de San Buenaventura

TEXTO Y FOTOS: CARLOS GONZÁLEZ       WWW.FUERTEVENTURAENIMAGENES.COM

La Villa histórica de Betancuria, contaba con más de 100 años de historia cuando cae repentinamente en manos del capitán corsario argelino Xabán, en el año de 1593.

Hasta este momento, todos los ataques corsarios habían tenido como fin el aprovisionamiento de agua y víveres, pero Xabán Arráez al mando de una flotilla de varios bergantines y siete galeotes, desembarcó en la isla en el mes de agosto, con varios cientos de hombres armados, asolando todo lo que encontró a su paso y dejando tras de sí un rastro de muerte y destrucción.

La resistencia que encontró por parte de los majoreros fue escasa, en ese mes de agosto gran parte de los hombres de la isla estaban de sementeras en Lanzarote. Por otro lado, el año de 1593 fue un año seco, la sequía fue responsable de una gran hambruna por la que fallecieron numerosas personas de la isla y otros muchos tuvieron que emigrar.

El escaso número de defensores permitió al corsario adentrarse en Fuerteventura y saquear aldeas como el Valle de Santa Inés, de cuya iglesia roban una casulla, una cruz de palo dorada, unos ciriales blancos y una imagen de la Virgen. Desde aquí dirige sus pasos hacia Betancuria, cuyos habitantes huyen a la Vega de Río Palmas.

Cuando llegó a Gran Canaria el aviso de la invasión, el Capitán General, Don Luis de la Cueva, envió 200 hombres al socorro de la isla, pero al llegar a Fuerteventura estos hombres fueron vencidos por las tropas moriscas, que hicieron prisioneros a los que sobrevivieron.

El tiempo que permaneció en Fuerteventura Xabán Arráez estuvo saqueando la isla, haciendo prisioneros, arrasando e incendiando pajeros y graneros e incluso la villa de Betancuria.

En Betancuria destruyó la iglesia de Santa María de Betancuria y el Convento de San Buenaventura (el primero que se construyó en las islas Canarias) entre otros edificios. Gran parte de los documentos albergados en la villa se perdieron en esta invasión, lo que dificulta el conocimiento sobre la Fuerteventura del siglo XVI.

Pero, ¿por qué deciden atacar y arrasar las hordas berberiscas la Villa Histórica de  Betancuria y gran parte de Fuerteventura?
Convento Franciscano de San Buenaventura e Iglesia de  de Santa Inés

Convento Franciscano de San Buenaventura e Iglesia de de Santa Inés

Para responder a esta pregunta tenemos que tener en consideración algo que en pocas ocasiones se cuenta sobre el pasado de Fuerteventura, por suponer un varapalo para la idea idílica que tenemos de su historia. Lo cierto es que la mano de obra existente en la isla se sustentaba con esclavos traídos de las costas africanas, en incursiones feroces que llamaban “razzias”.

La población existente en Fuerteventura y Lanzarote era escasa, así como la mano de obra, por lo que los señoríos de ambas islas acudían a las costas africanas con el fin de saquearlas, trayendo animales, víveres, utensilios y  esclavos moriscos a estas islas.

Los moriscos intentaban mantener su cultura lo más viva posible a pesar de las duras medidas que el gobierno imperante de la época dictaminó.

Así, en las disposiciones del Visitador Eclesiástico Aceituno de 1.560 se reglamentaba que a cada morisco que se

“le sorprenda hablando su lengua o enseñándola a sus hijos se le penará con trescientos maravedíes” .

En otra de sus disposiciones se les prohibe

“que usen hábitos como los alquiceres y tagolintas e incluso cantar cantares moriscos en lengua aráviga, lo cual es cosa escandalosa y de mucha sospecha”.

En el siglo XVI más de la mitad de la población de la isla era de origen morisco. En 1595 el Capellán Ginés Cabrera Betancor aportaba el dato de que existían 1.000 moriscos en Fuerteventura. En este mismo año el ingeniero Próspero Cazorla citaba que en Lanzarote y Fuerteventura había “1.500 cabezas de moriscos”.

Y si consideramos los datos de población que nos da Torriani (no más de 2.000 almas) para Fuerteventura a finales del siglo XVI, esto supone que gran parte de  la población insular era de origen africano.

Las represalias de los musulmanes contra Lanzarote y Fuerteventura comenzaron en 1569. La primera isla en ser atacada por los berberiscos fue Lanzarote en este año por el pirata Calafat. Los ataques contra Fuerteventura no se hicieron esperar, siendo el más cruel la invasión protagonizada por Xabán Arráez.

El desastre de la incursión de Xabán Arráez hizo que se establecieran diferentes  puntos de defensa en las costas majoreras, como los situados en el Barranco de la Torre,  en el Cotillo y Caleta de Fuste.

Los ataques berberiscos continuaron existiendo y no disminuyeron  hasta que los Señores Territoriales de la isla establecieron su residencia en Tenerife y dejaron de hacer expediciones de saqueo a la costa africana desde Fuerteventura.

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