El Cotillo luce el esqueleto de un zifio cuvier varado en Fuerteventura 2004

El proyecto de La Senda de los Cetáceos incorporó hace unas semanas una nueva escultura a su exposición permanente en las costas majoreras.

El Cotillo luce el esqueleto de un zifio cuvier varado en Fuerteventura 2004

El Cotillo luce el esqueleto de un zifio cuvier varado en Fuerteventura 2004

El Cotillo, en el municipio de La Oliva, es el último hogar del esqueleto de uno de los zifios couvier (Ziphius cavirostris) que apareció varado en Majanicho hace más de 11 años, y cuya muerte estuvo asociada a las maniobras navales militares que ocasionaron un varamiento masivo en las costas de Lanzarote y Fuerteventura.

El Cabido de Fuerteventura, a través de la Consejería de Medio Ambiente, que dirige Natalia Évora, y en colaboración de la Fundación Canarias Conservación, que dirige el biólogo marino Manuel Carrillo, se ha ocupado de recuperar para su exposición las osamentas de hasta seis cetáceos que aparecieron muertos en las costas de la Isla en diferentes circunstancias y en distintos momentos de los últimos quince años.

Cabe reseñar que la recuperación y exposición del esqueleto de este último cetáceo, al igual que el anterior de la misma especie que luce desde marzo de este año en la Avenida Marítima de Gran Tarajal, han sido dos acciones que han contado con financiación del Gobierno de Canarias a través de las partidas dedicadas a los Planes Estratégicos Zonales de los Grupos de Acción Costera, que a su vez están cofinanciados por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de la Pesca.

Además, el Cabildo de Fuerteventura ha sido la institución responsable de la instalación de las otras cuatro esculturas que se erigen en diferentes puntos de la Isla.

Concretamente, el inicio de La Senda de los Cetáceos se remonta al 18 de abril del año 2000, con el varamiento en la costa de Majanicho (La Oliva) de una hembra de rorcual común (Balaenoptera physalus) de 19,5 metros de longitud. El esqueleto de este gigante fue recuperado y recompuesto a modo de escultura en Las Salinas del Carmen, donde permanece expuesto desde el año 2003.

Otras dos esculturas, un cachalote (Physeter macrocephalus) de 15 metros instalado en el Saladar de Jandía desde 2006, y un rorcual tropical (Balaenoptera edeni) de 10 metros que desde 2013 que se expone en el espigón de la Playa de Los Pozos, en Puerto del Rosario, correspondiente a una hembra de esta especie que apareció flotando a la deriva en agosto de 2006 en Costa Calma (Pájara), son las esculturas anteriores.

Asimismo, algunos de estos y otros esqueletos de cetáceos se han restaurado y expuesto de manera itinerante, por ejemplo, en el Centro de Interpretación del Parque Natural de Jandía, en el Centro de Interpretación del Parque Natural de Lobos, en el Centro de Arte Juan Ismael, o en la exposición Fuerteventura Biosfera, que se instaló en 2011 en el Real Jardín Botánico de Botánico de Madrid, siempre con el objetivo de concienciar a la sociedad de la necesidad de proteger los valores de los océanos desde el conocimiento de estos grandes mamíferos marinos que habitan en aguas de Canarias.

En Fuerteventura, la colaboración entre científicos y profesionales de los más diversos oficios con el apoyo de las administraciones han hecho posible que un suceso como el varamiento de una ballena sea además de una fuente básica de información científica, un recurso expositivo y de sensibilización ambiental

Todos los años y por diferentes motivos llegan muertas a las costas de las islas algunas ballenas y delfines. Entre los programas que realiza el Cabildo para conocer el estado de conservación de los recursos naturales de la Isla se encuentra el seguimiento y estudio de los casos de varamiento de cetáceos, colaborando en el registro de los datos biológicos que estos sucesos proporcionan y en las necesarias necropsias para tratar de determinar las posibles causas de la muerte de los especímenes.

Zifios de Couvier en El Cotillo y Gran Tarajal

El esqueleto que se instaló en El Cotillo proviene de un caso de varamiento masivo atípico de zifios coincidiendo en el tiempo y en el espacio con la realización de maniobras militares navales (Majestic Eagle 2004) con las que se asoció la muerte de los ejemplares. En esta ocasión vararon, entre el 23 y 24 de julio de 2004, de forma simultánea tres ejemplares de zifio de Cuvier, dos en Fuerteventura y uno en Lanzarote. Este ejemplar en concreto apareció el 24 de julio de 2004 en Majanicho (La Oliva) tiene 5,75 metros de longitud y pertenece a una hembra adulta.

Con respecto a la escultura ubicada en Gran Tarajal, el esqueleto natural pertenece a un zifio común o de Cuvier (Ziphius cavirostris) cuyo cadáver varó en abril de 2005 en Roque Negro (Tuineje), una zona próxima al Faro de La Entallada. Se trata de una hembra adulta que mide 5,5 metros. Esta especie ha sido protagonista de importantes varamientos masivos coincidentes con el desarrollo de maniobras militares en las Islas.

Los zifios, cetáceos de entre 4 y 10 metros de longitud, se distribuyen por todos los océanos aunque la verdadera distribución de muchas especies es realmente desconocida. Los hábitos oceánicos, junto a un comportamiento evasivo, hacen que las observaciones de animales vivos sean muy escasas.  Los zifios son algunas de las criaturas más desconocidas del Planeta y en algún caso nunca han sido vistas en el mar.

Es posible determinar la especie, el sexo y la edad de un zifio por la forma y situación del único par de dientes que tienen en la mandíbula. Se han especializado en una dieta a base de calamares y crustáceos, que capturan a más de 1000 m de profundidad, pudiendo  permanecer hasta 2 horas sin salir a respirar.

La Senda de los Cetáceos

La Senda de los Cetáceos es una iniciativa del Cabildo de Fuerteventura que pretende mostrar en lugares públicos del litoral de la isla elementos singulares de la Naturaleza. Estas auténticas esculturas de la naturaleza se recuperan para generar espacios de sensibilización ambiental ante la conservación del mar y sus habitantes. En Fuerteventura, la colaboración entre biólogos y profesionales de los más diversos oficios con el apoyo de las administraciones  han hecho posible que un suceso como el varamiento de una ballena sea además de una fuente básica de información científica,  un recurso expositivo y de sensibilización ambiental. A los científicos el proyecto les ofrece la oportunidad de poder estudiar la estructura ósea de estos grandes mamíferos marinos y a los artistas el reto de integrar naturaleza, arte y paisaje.

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