EL TRABAJO CON PALMA EN FUERTEVENTURA

Por: Carlos González                       www.fuerteventuraenimagenes.com

Artesano trabajando con palma - Eco Museo de La Alcogida

Artesano trabajando con palma – Eco Museo de La Alcogida

En Fuerteventura el trabajo artesanal de la palma se realiza fundamentalmente con la Palmera Canaria, una especie endémica, que puede llegar a vivir unos 200 años.

Actualmente la palmera canaria se encuentra en pocos lugares de la isla, entre ellos el Palmeral del Parque Rural de Betancuria, Vega de Río Palmas, Antigua, Tuineje y Pájara. Sin embargo, esta especie era muy abundante en la isla cuando llegaron los conquistadores. En Le Canarien se refleja su presencia al relatar la llegada de Gadifer al valle del Río Palmas:

Y cuando se ha pasado al otro lado, se encuentra un valle hermoso y llano y muy agradable. En que habrá unas 900 palmas que dan sombra al valle, con arroyos de agua que corren por en medio, y las palmas están por grupos de 100 a 120, y son tan altas como mástiles, de más de 20 brazas de altura, tan verdes, tan enramadas y tan cargadas de dátiles que da gusto mirarlas. “

La Palmera Canaria ha sido cultivada desde la antigüedad por su variado aprovechamiento. Sus hojas se utilizan para la manufacturación de cestería, y los troncos se emplearon para hacer las techumbres y asientos de las casas.

La población aborigen de Fuerteventura también debió de utilizar las hojas de palma para la fabricación de diversos artículos cotidianos como tejidos, esteras, bolsas, cuerdas o recipientes.

Después de la conquista los colonizadores que se asentaron en la isla, aportaron las tradiciones del trabajo con palma de sus lugares de origen, esto hizo de la artesanía en palma de Fuerteventura una versión cosmopolita, adaptada a las particularidades de la tierra.

Existen dos variantes para la recolección de las hojas de palma: la recolección de las nuevas hojas de color blanco, aun sin abrir, denominadas palmito y que se localizan en el interior del centro de la copa de la palmera; y la recolección de las hojas verdes crecidas y abiertas que se realiza durante el mes de junio.

Preparación de las hojas:

La palma blanca se abre una a una, extendiéndose al sol y al rocío de la noche en el suelo, patios o tejados de las casas. Es necesario darle vueltas a las ramas todos los días para que vayan adquiriendo el color blanco de manera uniforme.

La palma verde se tiende al sol tras haberla cortado. Después se deshoja, separando las pínulas del raquis de la hoja, y agrupándolos por tamaños en manojos de cincuenta o sesenta. Cuando están totalmente secos y quitados los extremos o estillas, se conservan amontonados para trabajar con ellos.

El trabajo de la palma ha sido realizado, en general, por mujeres, que lo compartían, a veces con los trabajos agrícolas o ganaderos, y siempre con las labores domésticas.

Entre los objetos más representativos que las estereras realizaban encontramos:

Sera o empleita (moldes de palma trenzada utilizados en la elaboración del queso). Los conocimientos de estos trabajos pasaban de madres a hijas, el aprendizaje de estas labores comenzaba entre los ocho y los diez años.

Para la confección de la empleita se preparaban las hojas de palma en finas tiras, separadas en manojos de palma blanca y de palma verde, y se alternaba el trenzado de unas hojas con otras en número impar, entretejiéndolas por lo general en forma de diagonal. Las hojas de palma se humedecían previamente para ablandarlas y poder trabajarlas mejor. Después se cosían con las estillas de la palma para formar una pieza.

Esteras: formadas por varias empleitas, que se usaron para proteger los suelos, a modo de alfombras o lechos.

Estas esteras también se utilizaron para conservar algunos alimentos como los higos pasados, las porretas (que se hacen secando los tunos), y para el embalado del pescado salado.

Las estereras también fabricaron bolsos, sombreros, costureros, juguetes…

Los hombres, por lo general, se dedicaban a la elaboración de escobas, al trabajo de la palma en verde, y a la elaboración de diferentes útiles de la casa o relacionados con el ganado, entre los que se encontraban:

Tomizas: son cordeles que procedían del torcido de dos tiras de palma, utilizados para atar los animales domésticos.

Serones: son cestos destinados al transporte de mercancías. Se adaptaban a la grupa del animal formando dos cestos a ambos lados de su lomo. Se usaron para acarrear fruta, tierra e incluso para llevar niños.

Gena o serones de pescar: son recipientes de fondo rectangular, con paredes rectas a modo de bolso y la boca ovalada. Están provistos de dos asas en las paredes para colgar a la espalda. Se utilizan para portar los útiles de pesca y el pescado.

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