Fiesta por la Tierra Mirando a Tindaya

La Coordinadora Montaña Tindaya celebró el pasado fin de semana frente a la montaña Tindaya un acto de reencuentro y relanzamiento de este grupo ecologista, que nació a mediados de los noventa para oponerse a la idea del hoy difunto escultor vasco Eduardo Chillida, de horadar una inmensa cavidad cúbica en el interior de la montaña.

Mirando a Tindaya

Mirando a Tindaya

Durante el acto, convocado en el Restaurante Los Podomorfos, se leyeron diversos manifiestos, poesías y se escucharon canciones en relación con la “montaña sagrada de Fuerteventura”. Asistieron un centenar de personas, y estuvieron presentes muchos antiguos miembros de La Coordinadora, así como otros nuevos que han decidido la reactivación del grupo, dado que desde el Cabildo de Fuerteventura y el Gobierno de Canarias se plantean otra vez la realización de la idea, a pesar de que ésta había quedado aparentemente abandonada por su creciente impopularidad y su enorme coste, además de las múltiples dificultades técnicas para su materialización.

La Coordinadora Montaña Tindaya se opone desde un principio a este proyecto, puesto que el “monumento natural” ya existe como tal, y ese es el motivo de que la montaña Tindaya tenga varias figuras de protección y sea un yacimiento arqueológico de primera magnitud que, paradójicamente, está en el más triste abandono por parte de las instituciones canarias, que solo valoran la montaña Tindaya como lugar para llevar a cabo el proyecto Chillida.

La montaña Tindaya alberga, además de múltiples restos arqueológicos pre-hispánicos,  la mayor concentración de “grabados podomorfos” de toda la franja norte-africana, donde pueden encontrarse este tipo de manifestaciones culturales.

La reciente delimitación por el Cabildo de Fuerteventura de la zona considerada Bien de Interés Cultural ha sido recurrida judicialmente por Ben Magec por circunscribirse ésta exclusivamente a la cumbre de Tindaya, donde se encuentran la mayoría de los grabados aborígenes,- “podomorfos”-, ignorando las laderas que son también de gran valor arqueológico.

Tras muchos años de búsqueda sin éxito para encontrar un patrocinador que corriera con los gastos de materialización de su idea, en 1995, Chillida fue llamado por el Gobierno Canario y otras instituciones insulares de Fuerteventura, que veían en la idea del escultor vasco un gran reclamo turístico para la isla. Sin embargo, si en un principio solo La Coordinadora Montaña Tindaya se oponía al proyecto, la aparición de múltiples corruptelas y cuantiosos gastos de dinero público que fue a parar a diversas constructoras y otras manos privadas, (todo ello sin mover una sola piedra), hicieron que la mayor parte de la población canaria se tornara en contra del proyecto Chillida en Tindaya.

La defunción de Chillida y la llegada de la crisis económica, unida a la creciente impopularidad del proyecto, quitó interés para su realización entre sus promotores.

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