INFORME DE ANTONIO TEJERA GASPAR SOBRE LA DELIMITACIÓN DE LA MONTAÑA DE TINDAYA, SOLICITADO POR EL CABILDO DE FUERTEVENTURA

INFORME DE ANTONIO TEJERA GASPAR SOBRE LA DELIMITACIÓN DE LA MONTAÑA DE TINDAYA, SOLICITADO POR EL CABILDO DE FUERTEVENTURA A LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA Y QUE REMITO AL DEPARTAMENTO DE PREHISTORIA, ARQUEOLOGÍA, ANTROPOLOGÍA E HISTORIA ANTIGUA PARA SU DISCUSIÓN Y APROBACIÓN, SI PROCEDE.

Jornadas de Astronomía de FuerteventuraLa Montaña de Tindaya se encuentra ubicada en el entorno del caserío del mismo nombre, en el municipio de La Oliva, en la isla de Fuerteventura. En su cúspide, que se eleva hasta los 400 metros de altitud, existen un número que supera las doscientas cincuenta figuras de podomorfos, siluetas de pies humanos, grabadas en la roca, y que forman un conjunto arqueológico único de este tipo de manifestaciones en la isla, y por extensión en el archipiélago canario, debido a su riqueza, variedad y – número.

Los estudios arqueoastronómicos realizados por investigadores del Instituto Astrofísico de Canarias (I.A.C.), han venido a confirmar la orientación solilunar de los grabados, que se hallan dirigidos hacia el Teide, en Tenerife, cuando desde aquí se hace visible en pocas y raras ocasiones durante el año. El descubrimiento de algunas áreas funerarias con enterramientos tumulares, semejantes a los encontrados en la parte superior de otras montañas de Fuerteventura, como la de La Fortaleza, así como una serie de recintos cultuales, destinados con seguridad a la celebración de N sacrificios rituales, hizo de esta Montaña un lugar sagrado para los majos o \\majoreros, la población primitiva de la isla. Por todo ello, la gente de N’Fuerteventura le atribuyó con posterioridad un carácter mágico, \ asociándolo con brujas, seguramente porque confluían en él aspectos que se \ enraizaban con las viejas leyendas de los más antiguos habitantes de la isla, \, para quienes de seguro tuvo una consideración de territorio sagrado, tanto por el tipo de grabados que allí aparecen, de factura similar a otros muchos lugares del Norte de África, como por la existencia de enterramientos en su s parte más elevada.

En las culturas de la Antigüedad se conocen muchas montañas asociadas con lugares sagrados, de los que se pueden traer a colación el Monte Olimpo, monte sagrado de los griegos, o en algunas montañas del Atlas en el Norte de África, que fueron considerados lugares sagrados para quienes habitaban esos territorios. En la actualidad, aunque estos sitios no tengan ese carácter de zonas sagradas, poseen también uno singular por tratarse de monumentos geológicos excepcionales, o por connotaciones sentimentales para los habitantes de un lugar. Sucede con muchos puntos de nuestras islas, como el Teide en Tenerife, el Roque del Bentaiga en Gran Canaria, el Idafe en La Palma, o la Fortaleza de Chipude en La Gomera, en donde resulta fácil asimismo encontrarse con referentes de contenido similar. Para los majoreros, aquél lo posee la montaña de Tindaya. .

 Las manifestaciones rupestres de la Montaña de Tindaya están protegidas por la legislación española con categoría de B.I.C. (Bien de Interés Cultural), tal como se recoge en el título V de la Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985. En el epígrafe “Del patrimonio Arqueológico”, artículo 40, 2, se dice lo siguiente: “Quedan declarados bienes de interés cultural por ministerio de esta Ley las cuevas, abrigos y lugares que contengan manifestaciones de arte rupestre”. De lo anterior se desprende \ que la Montaña de Tindaya era considerada desde la promulgación de esta ley de 16/1985 de 25 de Junio, un Bien de Interés Cultural (B.I.C.), M preservada pues con carácter de monumento por la propia ley, sin que \ para conseguir tal categoría mediara el proceso administrativo que es preceptivo para la declaración de cualquier B.I.C., tramitación de la que, 践 como es bien sabido, se hallan excluidos los lugares donde se contienen manifestaciones rupestres, como el caso que nos ocupa. El Bien de Interés A Cultural queda tipificado asimismo en el TÍTULO PRIMERO de la citada \\ ley bajo la denominación de “Declaración de Bienes de Interés Cultural”, y cuyo contenido lo desarrolla el artículo noveno 1, cuando dice que “gozarán de singular protección y tutela los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español declarados de interés cultural por ministerio de esta Ley…” La montaña cuenta asimismo con una protección especial en la Ley de Espacios Naturales de Canarias.

En el escrito remitido por el Consejero de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura, que figura con registro de salida el 14 de Octubre de 2013 con el número 11867, tuvo entrada en el Rectorado de o la Universidad de La Laguna el 18 de ese mismo mes con registro no 32206, Ys y con fecha 4 de noviembre del presente año y no de registro 124, tuvo entrada en el Departamento de Prehistoria, Arqueología, Antropología e Historia Antigua de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna. En el citado escrito se solicita informe de nuestra Universidad sobre la delimitación del yacimiento que propone el departamento correspondiente del citado Cabildo.

A la vista del informe detallado y preciso que nos ha remitido la citada Institución majorera, y en donde figura la delimitación del citado B.I.C., se propone un área de protección del yacimiento, siguiendo lo establecido en la normativa vigente que se recoge en el artículo 26 de la ley 4/1999 de 15 de marzo del Patrimonio Histórico de Canarias. –

El firmante de este escrito entiende que cuando se trata de lugares, como el de la Montaña de Tindaya, objeto de este informe, en el que concurren una serie de hechos arqueológicos bien contrastados, que forman parte del valor cultural y simbólico del sitio que nos ocupa, la delimitación no debe circunscribirse solo a los grabados y a su entorno, como asimismo al de los otros testimonios materiales señalados, sino a todo el conjunto, es decir, a la montaña en su totalidad, porque es toda ella la que debe considerarse zona de especial protección, al tratarse del soporte que le proporciona su propia razón de ser, ya que de otra manera los restos localizados quedarían descontextualizados, perdiéndose de ese modo el sentido con el que fue elegida la montaña para realizar este tipo de manifestaciones, seguramente por tratarse de un referente singular en el paisaje de la isla, en donde existen una serie de yacimientos arqueológicos que están asociados y orientados hacia ella, y a la que debieron de considerar un espacio único en la orografía de Fuerteventura, seguramente porque la montaña reúne una serie de características que debieron contribuir a su singularidad. En primer lugar, porque parece ocupar un, lugar central, carácter que ha sido comprobado en otras islas, y que aquí es \ posible atribuirle el mismo significado, pero sobre todo creemos que se trata de una montaña que se destaca con toda nitidez de cualquier otro accidente geográfico del entorno, hasta llegar a individualizarse de manera evidente, como sucede en otras islas cuando en ellas existen fenómenos arqueológicos de características parecidas y que se explican, a nuestro modesto entender, por el aspecto que muestra la montaña algunos días del año cuando desde lejos refleja un color blanco proveniente de la roca traquítica de la que está s, compuesta, y que debido a las posiciones que toma el sol va cambiando o poco a poco de tonalidad, en un fenómeno similar al que también se manifiesta en los Riscos Blancos, en el Barranco de Tirajana, en el Sur de Gran Canaria, lugar que tuvo también una consideración de espacio sagrado, aunque el ejemplo paradigmático quizá sea la gran montaña blanca, es decir el Teide, en los meses en los que se halla nevado, y hacia donde se encuentran orientados muchos sitios arqueológicos de las islas, como se ha podido comprobar —además del de esta montaña de Fuerteventura-, o en otros de La Palma y Lanzarote, desde donde se observa también ocasionalmente. O desde el alto del Garajonay, el punto más : elevado de La Gomera, desde donde se puede contemplar una excelente perspectiva de esta montaña en la que se han documentado aras de sacrificio destinadas a la celebración de rituales, y con seguridad asociadas con estos espacios sagrados.

Estas son las evidencia arqueológicas y simbólicas que, a mi modo de ver, hacen necesaria la preservación de la montaña que ha de ser entendida en su totalidad como un yacimiento arqueológico de especial protección, y por lo tanto no debe quedar circunscrito al entorno más cercano en donde se hallan las evidencias arqueológicas que han sido señaladas en el informe correspondiente. Ese es el espíritu que el firmante de este informe cree que se deriva de lo recogido en la legislación vigente del Patrimonio histórico español, con el fin de proteger sitios singulares como el que nos ocupa.

San Cristóbal de La Laguna a veintiocho de noviembre de 2013

Fdo. Antonio Tejera Gaspar

 Catedrático de Arqueología  Universidad de La Laguna. Islas Canarias

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