INFORME EN EL PROCEDIMIENTO DE INCOACIÓN DEL EXPEDIENTE PARA LA DELIMITACIÓN DE LA ZONA ARQUEOLÓGICA DE LOS GRABADOS RUPESTRES DE TINDAYA Y SU ENTORNO DE PROTECCIÓN

UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARA. Departamento de Ciencias Históricas 

INFORME EN EL PROCEDIMIENTO DE INCOACIÓN DEL EXPEDIENTE PARA LA DELIMITACIÓN DE LA ZONA ARQUEOLÓGICA DE LOS GRABADOS RUPESTRES DE TINDAYA Y SU ENTORNO DE PROTECCIÓN (T.M. DE LA OLIVA).

Montaña de Tindaya

Montaña de Tindaya

Conforme a la solicitud del Cabildo de Fuerteventura y según lo dispuesto en el artículo 21.1 de la Ley 4 1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias (LPHC, en adelante), se emite el si guiente informe relativo a la propuesta de delimitación del BIC. Zona Arqueológica, de los grabados rupestres de la Montaña de Tindaya y su entorno de protección:

La excepcionalidad del conjunto de bienes arqueológicos que atesora ia Montaña de Tindaya le hace merecedora, sin duda al guna, dela rmáxima figura de protección que – contempla la vigente Ley de Patrimonio Histórico de Canarias. Garantizar la adecuada protección de estos recursos patrimoniales a través del Bien de Interés Cultural era un paso necesario, en especial a partir de la propuesta de su delimitación y la del entorno de protección habida cuenta de que la LPC ya declaraba las manifestaciones rupestres dentro de la categoría de Zona Arqueológica. Por tal razón, la incoación del expediente de delimitación por parte del Cabildo de Fuerteventura constituye una iniciativa loable.

pues, como se recoge en el Anexo I, “son los grabados rupestres con motivos podomorfos, adscritos a la cultura aborigen de la isla, el elemento más relevante y singular de la montaña, merecedores de la máxima protección legal”. Para tal fin, y según consta en la documentación remitida. el Cabildo de Fuerteventura ha propuesto una delimitación para los grabados rupestres de poco más de 1.000 m cuadrados  de área. Para ello se ha tenido en cuenta “el concepto físico donde se encuentran los grabados”, fijándose el borde de la delimitación en dos metros a partir de los paneles más externos del conjunto, “estableciéndose un espacio suficiente para garantizar la protección y comprensión de los grabados podomorfos”. Por su parte, el entorno de protección supone unos 74.000 m cuadrados reglándose un perímetro de 100 metros. “resultante de la aplicación del artículo 106 del Documento Normativo del Plan Insular de Ordenación de Fuerteventura”. :

Sin perder de vista lo dispuesto en el artículo 26.1 de la LPHC donde reza que o “la delimitación de un bien inmueble de interés cultural y la de su entorno de protección, en su caso se determinará con carácter provisional en el acto de su incoación, sin perjuicio de la delimitación definitiva que se incorpore a la declaración al término del expediente”, ha de informarse que la delimitación propuesta para este Bien de Interés Cultural es insuficiente y no está respaldada por criterios técnicos que atiendan específicamente a la naturaleza del bien y las manifestaciones arqueológicas que se concitan en la Montaña de Tindaya.

En este sentido, y como tratará de fundamentarse en estas páginas, ha de partirse del hecho evidente de que la propuesta de delimitación debe conceptuarse como un espacio necesario vinculado al patrimonial en su multiplicidad de manifestaciones históricas y que en ningún caso puede limitarse al establecimiento de un perimetro isométrico en torno a o las dos, tres, cuatro o más solo implica que se engloben físicamente las manifestaciones rupestres identificadas hasta el momento en Tindaya, pero no parece lo más adecuado para Su valoración histórica ni para su gestión y tutela patrimonial. Estos últimos aspectoS debieran ser, desde el punto de vista técnico, los criterios de mayor peso en la propuesta de delimitación,

Entendemos que el procedimiento para definir este ámbito espacial de protección no puede consistir en una simple delimitación parcial e indeterminada, como pudiera ser la fundamentada en la mera proximidad o inmediatez física, pues, entre otras razones, son contrarias al método de estudio y valoración de estas manifestaciones culturales. No pueden explicarse, entenderse o estudiarse las manifestaciones rupestres de la Montaña de Tindaya con tal procedimiento, por lo que es difícil pensar que sea un criterio idóneo para su delimitación y su gestión como recurso cultural. 1 al procedimiento quizás pudiera plantearse excepcionalmente ante la ausencia de signos. hitos o manifestaciones materiales o inmateriales que contribuyan a definir el bien patrimonial en todas sus dimensiones, si bien no parece que sea el caso.

En este sentido debe señalarse que es la Montaña de Tindaya en su conjunto, y no el mero soporte rocoso en el que fueron grabados los podomorfos. la unidad de acogida natural que mejor y de forma más integradora puede explicar estos bienes culturales (apreciación, estudio, valoración, tutela, difusión…).

Por su parte, el destacado papel de Tindaya en el territorio, como ya han apuntado varios autores, debe ser uno de los motivos más importantes para que se concentren allí tal cantidad y diversidad de manifestaciones culturales. Por esta razón, la montaña no es una mero escenario en el que tienen lugar determinados comportamientos sociales, sino parte de su fundamento y un elemento clave desde el que acometer su explicación histórica. Como se ha señalado recientemente “si se consideran los petroglifos como una forma de semantizar, de acotar y de dar sentido ał paisaje social, debemos incorporar aquellos elementos que nos permitan aprehenderlos de manera satisfactoria”.

No puede dejar de señalarse que han quedado fuera de la propuesta de la delimitación del Bien de Interés Cultural aquellas manifestaciones que, aunque no son grabados rupestres, se encuentran íntimamente ligados a ellos, tanto por su proximidad física, como por la sintonía cultural y fenoménica que los vincula (fundamentalmente las construcciones de piedra de contrastado valor arqueológico).

 Es cierto que en el o artículo 62.2a) de la LPHC se declaran BIC los “sitios, lugares, cuevas abrigos o Soportes que contengan manifestaciones rupestres”. y que “deberán delimitarse con arreglo a lo dispuesto en el artículo 26”, si bien no tiene por qué entenderse que tal delimitación ha de circunscribirse estrictamente a tales expresiones en exclusiva. Como se ha hecho en otros Bienes de Interés Cultural su delimitación debe venir impuesta por los notorios valores que se le atribuyen y que, en el caso de Tindaya, pasan por los grabados, pero también por las construcciones, la propia Montaña y el conjunto de bienes materiales e inmateriales que se le asocian. Se trata de conceptualizar las expresiones culturales del pasado a partir de premisas de representatividad, de unicidad у de vertebración, y no solo para su estudio, sino también para su adecuada patrimonial. –

Es innegable que el análisis arqueológico de un espacio, esencial para las o categoría BIC que en este caso marca la Ley, requiere de varias escalas de trabajo que van desde el detalle particular a marcos cada vez más amplios que contribuyan a definirlo históricamente. En este caso y como ya se adelantaba, es la Montaña y los bienes que allí se concitan la unidad básica que hace posible tal perspectiva de trabajo, tanto si se plantea desde un punto de vista paisajístico’, como patrimonial. Las manifestaciones arqueológicas, por su ubicación y su significación, tienen una referencia innegable en el paisaje. formando una unidad con el medio en el que se inscriben. Y así lo ha hecho el propio Cabildo de Fuerteventura en otros expedientes de Bien de Interés Cultural, como el barranco del Cavadero o el de Tinojay (Los criterios utilizados para la delimitación del Bien de Interés Cultural de la Zona Arqueológica Grabados Rupestres del Barranco de Tinojay están determinados por el sitio o lugar donde se inserta el conjunto de grabados. Este sitio constituye el elemento geomorfológico definido por el barranco, sobre cuyos márgenes formados por rocas basálticas se han realizado los grabados. Esta unidad de acogida, constituida esencialmente por el tramo del Barranco que contiene las tres estaciones de grabados rupestres, corresponden al Bien de Interés Cultural declarado con la categoría de Zona arqueológica, según ministerio de la Ley: BOC no 207, 24 de octubre de 2010). Por los argumentos expuestos y esgrimidos por el propio Cabildo de Fuerteventura para etros casos similares, la delimitación para este Bien de Interés Cultural puede calificarse de insuficiente si se tiene en cuenta la compleja realidad patrimonial que trata de protegerse. –

Podría argumentarse que los problemas descritos quedan solventados por el entorno de protección propuesto. pues incluye buena parte de las manifestaciones culturales conocidas en Tindaya y a ojos de la LPHC no existen sustanciales diferencias jurídicas entre delimitación y entorno (ambos sujetos a las medidas de control que estipula la Ley). Sin embargo, y al margen de las diferencias de concepto que inevitablemente han de asociarse a estos dos ámbitos diferenciados por Ley, la propuesta de delimitación del entorno de protección tampoco termina de ajustarse a lo que técnicamente sería deseable para un espacio como éste. En este caso se fija un entorno de protección de 100 ms, al aplicarse el artículo 106 del PIO de Fuerteventura. por lo que puede argumentarse lo ya señalado líneas atrás sobre el establecimiento de este tipo de criterios.

Con independencia de lo que disponga el Plan insular, el artículo `,26.2 de la norma sectorial dispone que entorno de protección es la “zona periférica. exterior y continua al inmueble cuya delimitación se realiza a fin de prevenir, evitar o reducir un impacto negativo de obras, actividades o usos que repercutan en el bien a proteger, en su contemplación, estudio o apreciación de los valores del mismo”, y en este caso la delimitación propuesta no cumple los requisitos que al efecto exige la LPHC. La normativa española en materia de Patrimonio Histórico hace décadas que no Véase el Convenio Europeo del Paisaje (2000) remite a criterios únicamente métricos para la delimitación de los bienes o su per de protección, pues se trata de medidas que deben atender a las particularidades d bien, su naturaleza, el territorio en el que se inscribe, su relación con otros eleો patrimoniales o naturales, etc.

En el caso de Tindaya el ámbito mínimo que debería contemplar el entorno de protección debería ser la propia montaña, si bien lo deseable es que se ampliase hasta que pueda garantizarse que se evite o minimice cualquier impacto negativo, quedando así asegurada la contemplación, estudio y apreciación de sus valores que contempla la Ley, Pese a que sería pertinente entrar en cuestiones como la necesidad de preservar determinados horizontes históricos – como el que define Tindaya en el Llano del Esquinzo- la delimitación de un entorno de protección debe garantizar un adecuado control sobre ese espacio. Y con la voluntad de no afectar más que al que sea estrictamente necesario, disponer de un ámbito que permita su correcta percepción. garantizándose además, la viabilidad de los estudios que analicen. expliquen y den a conocer las manifestaciones rupestres y el resto de bienes culturales que se localizan en la montaña.

El lugar concreto y el marco territorial en el que se inscriben determinados bienes del patrimonio histórico adquieren una importancia que va bastante más allá de su mera función como soporte físico. Y esta cuestión, ampliamente reconocida en textos patrimoniales, debe tener su correspondiente reflejo en la delimitación del bien de interés cultural y de su entorno de protección.

En conclusión, y sin menoscabo alguno del loable propósito de protección que ha guiado la delimitación de la llamada Zona arqueológica de los grabados rupestres de la Montaña de Tindaya, el Consejo del Departamento de Ciencias Históricas de la ULPGC estima que tal propuesta no se ajusta a lo que técnicamente sería deseable, ni a las necesidades de conservación, protección, tutela y valorización de los excepcionales bienes del patrimonio histórico canario que se concitan en este lugar. Sería más acertado de cara a la protección del BIC establecimiento de una delimitación y de un perímetro de protección mucho más amplio que el planteado en la incoación.

En las Palmas de Gran Canaria a 30 de noviembre de 2013.

Fdo J. Alberto Bachiller Gil.

Director del Departamento de Ciencias Históricas de la ULPGC

Enlace para bookmark : Enlace permanente.