La Barrilla

La Barrilla 

Por: Carlos González Rodríguez                                             www.fuerteventuraenimagenes.com 

Tras el declive de la orchilla en Fuerteventura corresponde el turno a la ‘barrilla’, como factor dinamizador de la industria majorera .

barrilla (Mesembryanthemum Crystallinum)

barrilla (Mesembryanthemum Crystallinum)

La barrilla es una planta que se distribuye en terrenos abiertos nitrofilizados, muchas veces salitrosos, como salinas, saladares, o marismas. Crecen espontáneamente en las zonas costeras de Canarias, encontrándose hasta una altitud de 300 metros.

La barrilla (Mesembryanthemum crystallinum) se distingue fácilmente del cosco (Mesembryanthemum nodiflorum), ya que esta última tiene una coloración rojiza muy intensa, sin embargo, se suele denominar indistintamente como barrilla a las dos, y esto es extensible al conjunto de plantas de este grupo, denominándolas “barrilleras”.

En España el cultivo de la barrilla se inició en el litoral levantino y La Mancha en la segunda mitad del siglo XVIII, y se extendió rápidamente por aquellos lugares de clima seco y poco fértiles para otros usos agrícolas. Se utilizó para la obtención de sosa cáustica, para fabricar jabones, cristal de calidad, y como mordiente o sustancia fijadora del color de los tintes en los tejidos de lana.

Para obtener sosa de la barrilla, primero se recolectaban y cuando estaban secas se quemaban, para obtener la sosa, con sus cenizas muy ricas en sales alcalinas, se formaba, tras compactarlas, en piedra de barrilla. En la quema intervenían unos operarios encargados de fundir la hierba, a los que se les llamaba quemadores o maestros barrilleros. Procedían de zonas levantinas y se desplazaban a donde eran llamados. De su habilidad dependía que se obtuviese en el quemado una buena piedra de sosa, o simplemente, cenizas sin valor, por ello se les esperaba con paciencia, hasta juntar en uno o varios años la cantidad suficiente como para poder pagar su desplazamiento y hacer rentable la operación.

Cosco (Mesembryanthemum nodiflorum)

El cosco (Mesembryanthemum nodiflorum)

La piedra de barrilla se exportaba a Europa, para su uso en la fabricación de jabón. Uno de los grandes impulsores de la exportación de barrilla a Inglaterra fue, James Miller, vicecónsul de Fuerteventura y precursor de Puerto Cabras como capital majorera.

Estas plantas tuvieron cierta importancia durante los siglos XVIII y XIX en la producción de sosa cáustica, por lo que, terrenos en los que se cultivaban cebada, comienzan a explotarse con barrilla, y recibir laboreo sistemático, especialmente en las islas de Fuerteventura y Lanzarote.

El aprovechamiento del cosco fue rentable e incluso esencial para la supervivencia de los majoreros. Pero no siempre se podía recoger el cosco silvestre en toda Fuerteventura. Así a principios del siglo XIX, se concedieron los derechos de explotación de la dehesa de Guriame a los hermanos del Corral, quienes prohibieron coger el cosco y la barrilla en toda la dehesa, cuyo uso era tradicionalmente público. Se inició un litigio por vía judicial que desembocó, el 5 de agosto de 1829, en el llamado motín de Guriame. En dicho motín participaron unos cuatrocientos vecinos de Villaverde, Lajares y La Oliva, comunidades rurales que aprovechaban la dehesa, y que consideraron que el uso y disfrute de los bienes comunales les pertenecía por derecho. Durante el motín de Guriame fueron detenidos 30 personas responsables del tumulto, las cuales fueron encarceladas en el castillo de Caleta de Fustes y posteriormente en la fortaleza del Tostón del Cotillo.

Lo más curioso de las plantas barrilleras es que sus semillas fueron utilizadas para fabricación de gofio en Canarias. Viera y Clavijo se refería a la barrilla como cofecofe, y anotó que:

“algunos pobres se alimentan de sus semillas en los años estériles, tostándolas y reduciéndolas a gofio”.

En Canarias volvió a ser utilizada esta planta para la elaboración de gofio de cosco, en las épocas de hambruna y de sequía, sobre todo en Lanzarote y Fuerteventura, como ocurrió durante los años de la I Guerra Mundial y la Postguerra Civil Española, prolongándose esta situación, hasta los años cincuenta, por la dificultad de importar cereal.

El gofio que se obtenía a partir del cosco se conoce como gofio de vidrio o gofio de cosco, es algo salado pero tiene notables propiedades nutritivas. La semilla del cosco se recolectaba durante el verano, coincidiendo con el tiempo en el que se mariscaba, pescaba y recogía sal. Después de lavadas, las semillas, se tostaban y molían obteniendo el gofio. El consumo de este gofio se producía dentro de la familia, no se comercializó excepto en ocasiones extremas en las que se intercambiaba por otros alimentos. Al igual que cualquier otro tipo de gofio se tomaba para acompañar al pescado salado y caldos, con azúcar y a cucharadas

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