La Cochinilla: Un cultivo anecdótico en Fuerteventura

La Cochinilla: Un cultivo anecdótico en Fuerteventura

Por: Carlos González            www.fuerteventuraenimagenes.com

Zona de cultivo de la Cochinilla en Agua de Bueyes

Zona de cultivo de la Cochinilla en Agua de Bueyes

La cochinilla es una plaga beneficiosa, producida por el insecto Dactylapius opuntia, que habita en las tuneras y cuya presencia se reconoce fácilmente por la existencia de manchas blancas.

La cochinilla llegó a las islas Canarias en la primera mitad del siglo XIX procedente de México. El excepcional clima de las islas, las escasas lluvias, sus temperaturas cálidas, y las pocas tormentas, hicieron que este insecto se aclimatara pronto.

La introducción del cultivo de la cochinilla tuvo unos comienzos difíciles, puesto que algunos agricultores isleños creyeron que se trataba de una plaga maligna. Una vez alejados estos temores su expansión fue rápida por todas las islas.

Durante el siglo XIX se extendió el cultivo de este insecto, especialmente en la zona centro de Fuerteventura, destacando el municipio de Antigua que se dedicaba a la producción de cereales, barrilla y cochinilla.

La cochinilla se vendía a intermediarios, encargados de comercializarla fuera de la isla. Su exportación se realizaba a través del Puerto de Pozo Negro y Puerto de Cabras, desde donde salieron 36.030 libras de este insecto en el periodo 1853-1860.

La recogida de la cochinilla era un trabajo duro, que era realizado por mano de obra asalariada, fundamentalmente mujeres que salían temprano hacia los cercados de tuneras, acompañadas de burros o camellos, con sus cestas de mimbre y cucharas de latón.  Los meses de verano eran los más productivos del año.

Para recoger cochinilla los recolectores se ponían un delantal que les cubría desde el pecho hasta las piernas, para protegerse de las espinas de las tuneras y de las manchas producidas por las cochinillas que se reventaban. Una vez recogida la cochinilla se extendía en una capa de pocos centímetros sobre el tablero y se dejaba una noche para que se separasen unas de otras, al siguiente día el tablero se ponía al sol y se volteaba la cochinilla varias veces para que el secado fuese uniforme.

Para matar la cochinilla se zarandeaba con fuerza sobre el mismo tablero, cogido por dos personas, durante aproximadamente 15 minutos. Una vez muertos los insectos se exponían de nuevo al sol durante dos o tres días. Después se limpiaba la cochinilla para quitarle las partículas y conseguir que quedasen con la superficie lisa, finalmente se envasaban en sacos que permitiesen airear el contenido.

El cultivo de la cochinilla no duró mucho tiempo, a raíz de la aparición de los tintes sintéticos, mucho más baratos, el precio de la cochinilla cayó en picado, y los campos de tuneras se abandonaron.

La depreciación de la cochinilla junto con las sucesivas sequías desencadenaron una fuerte crisis agraria, que determinó la ruina del campo y que obligó a muchos majoreros a abandonar la isla buscando un futuro mejor.

La cochinilla no ha sido el único recurso para la obtención de tintes utilizado en Fuerteventura, no podemos olvidar la recolección de la orchilla, un liquen del cual se obtiene el color púrpura, y la cañailla utilizada en la antigüedad.

La Cochinilla

La cochinilla

La especie presenta dimorfismo sexual, la hembra adulta, de 6 mm de longitud, tiene forma de bolita aplanada por la zona del vientre, con patas y antenas atrofiadas, y no dispone de alas. El macho es mucho menos abundante y más pequeño que la hembra, su apariencia es la de una mosca de 2,5 mm de longitud, pierde sus órganos bucales por atrofia al pasar de cría a adulto, el ciclo vital de la cochinilla es de 128 días.

El macho posee una especie de pelos con los cuales viaja a otras tuneras ayudado por el viento, con el fin de encontrar hembras para fecundar. Cada macho es capaz de fecundar entre 150 y 200 hembras, el apareo dura unos 3 segundos. Cada hembra pone unos 150 huevos entre 15 o 20 días y después muere.

El principio colorante de la cochinilla es el carmín, y con él se pueden obtener diferentes tonalidades de rojo mezclándolo con ácidos como el zumo del limón, o de violeta si se mezcla con alcalinos.

El colorante extraído se utiliza para la fabricación de diversos productos que van desde el color carmín de los pintalabios, pasando por tintes para la ropa, e incluso como colorante alimenticio para el chorizo, yogurt, quesos, postres…, el conocido como E-120.

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