Recuperación de la Molina de Manolo Hierro

Recuperación de la Molina de Manolo Hierro

Corralejo cuenta con un nuevo espacio público, la inauguración de la plaza de José Antonio Umpiérrez Bolaños acoge la restaurada Molina de Manolo Hierro, ambas inversiones realizadas a través de un acuerdo de colaboración entre el Ayuntamiento de La Oliva y el Cabildo de Fuerteventura.

Recuperación de la Molina de Manolo Hierro

Durante la presentación de la Molina, Dolores Hierro, hija de Manolo Hierro, explicó la emoción que para su familia significa poder recuperar este edificio y agradeció la implicación de las administraciones en poder hacerlo realidad. Dolores Hierro estuvo acompañada en la inauguración de la Molina por sus hermanos Bartolo y Vicenta, junto a buena parte de sus familiares.

Una vez inaugurada la Molina se procedió al descubrimiento de la placa que dedica la nueva plaza a la memoria de José Antonio Umpiérrez. María José Umpiérrez agradeció la creación de esta plaza en nombre de toda la familia de José Antonio Umpiérrez y también trasladó su emotivo agradecimiento a los compañeros de ‘Dunas de Corralejo’, que para la ocasión y de la mano de Tinín Martínez, estrenaron unas emotivas folias dedicadas a José Antonio Umpiérrez.

La Molina de Manolo Hierro fue trasladada hasta esta plaza desde su anterior ubicación en la calle Bajo Amarillo, donde había quedado relegada a un pequeño solar entre dos edificios. La Molina debe su nombre e historia a un personaje célebre del municipio, Manuel Hierro Viera, casado con Petra Umpiérrez Estévez. Manolo fue carpintero de ribera, alcalde pedáneo de Corralejo, molinero, fue quien custodio el primer teléfono militar instalado en Corralejo en 1943.

Según relata María Teresa Hierro, arquitecta redactora del proyecto y descendiente de los propietarios, al ser su bisabuelo hermano del célebre molinero, como conocedora de su historia familiar, fue el empeño de su tío bisabuelo lo que hizo posible que la estructura llegara al norte de la Isla. Manuel Hierro nació en Jandía en 1893 y vivió en Corralejo hasta su muerte en julio de 1962. “Su padre, José Hierro Garrido, era natural de Huelva, y a él debemos la presencia de este apellido en Fuerteventura, tras establecerse en la Isla para trabajar como farero en Jandía”.

La Molina fue comprada por Manuel Hierro en 1925 en los Llanos de la Concepción y toda la maquinaria se trasladaría en burros y camellos hasta Corralejo, al solar comprado a Marcial Viñoly. Allí se construyó la estancia de piedra realizada por pedreros de Lanzarote, para luego instalar la Molina con la ayuda de su hermano Miguel Hierro Viera, que era carpintero.

Se trata de una molina de seis aspas y responde al patrón tradicional: construcción de planta rectangular de mampostería de piedra y barro revestidos con mortero de cal. De las piedras de moler así como de su mantenimiento, se encargó Juan Calero, que era el muescador de la zona. Allí se molía trigo, cebada, cosco y se mezclaba con garbanzos, arvejas, etc. para conseguir otros sabores diferentes.

En septiembre de 1989 las aspas de la Molina fueron arrancadas por un vendaval y terminaron en el mar junto con todo lo que encontró a su paso después de atravesar Corralejo.

Después de este suceso, la Molina no se volvió a usar como tal hasta nuestros días. Gracias al acuerdo de la familia con el Ayuntamiento de La Oliva y con el Cabildo de Fuerteventura para acometer su rehabilitación, vuelve a levantarse esta obra que recupera parte de la memoria del Corralejo de antaño.

En la historia de Fuerteventura

Los molinos de viento han pasado a formar parte del paisaje majorero, como testigos mudos de un pasado en el que desempeñaron un importante papel económico. En Fuerteventura se fueron construyendo a lo largo de la geografía insular, especialmente en la zona centro-norte, desde finales del siglo XVIII y principios del XIX, y en respuesta a las necesidades climáticas y socioeconómicas de la Isla. La presencia constante de los vientos alisios, que constituían su fuente de energía, y la tradicional economía cerealista de la Isla, favorecieron la implantación de estas edificaciones.

El molino de viento proporcionó enormes ventajas en la molturación de granos, aunque su introducción y proliferación no determinó el abandono de los sistemas de molienda más antiguos, como el molino de mano o la tahona (de tracción animal).

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