Restaurada La Molina de Manolo Hierro en Corralejo

Finaliza y se presenta la restauración de la Molina de Manolo Hierro en Corralejo

Molina de Manolo Hierro en Corralejo

Molina de Manolo Hierro en Corralejo

La molina fue comprada por Manuel Hierro en 1925 en los Llanos de la Concepción y toda la maquinaria se trasladaría en burros y camellos hasta Corralejo, donde ya había comprado al señor Marcial Viñoly, natural de la Oliva, el solar. Allí se construyó la estancia de piedra realizada por pedreros de Lanzarote, para luego instalar la molina con la ayuda de su hermano Miguel Hierro Viera, que era carpintero.

Se trata de una molina de seis aspas y responde al patrón tradicional: construcción de planta rectangular de mampostería de piedra y barro revestidos con mortero de cal.  De las piedras de moler así como de su mantenimiento, se encargó Juan Calero, que era el muescador de la zona. Allí se molía trigo, cebada, cosco y se mezclaba con garbanzos, arvejas, etc. para conseguir otros sabores diferentes.

Nunca se molía el día del Carmen y el jueves y viernes Santo por respeto y tradición. En septiembre de 1989 las aspas de la molina fueron arrancadas por un vendaval y terminaron en el mar junto con todo lo que encontró a su paso después de atravesar Corralejo.

Después de este suceso, la molina no se volvió a usar como tal hasta nuestros días. Gracias al acuerdo de la familia con el Ayuntamiento de La Oliva y con el Cabildo de Fuerteventura para acometer su rehabilitación, vuelve a levantarse esta obra que recupera parte de la memoria del Corralejo de antaño.

La plaza donde reubica la molina recibe el nombre de José Antonio Umpiérrez Bolaños. La inauguración de ambos espacios tendrá lugar este sábado día 13 a las 19:00 horas

El Ayuntamiento de La Oliva y el Cabildo de Fuerteventura inauguran este próximo sábado, 13 de diciembre, a partir de las 19:00 horas, la restauración de la Molina de Manolo Hierro y la habilitación de la plaza pública en que se ubica, en el interior del casco de Corralejo, un nuevo espacio nombrado en homenaje a José Antonio Umpiérrez Bolaños.

De la molina a inaugurar este sábado cabe destacar que fue trasladada en primer lugar desde su anterior ubicación en la calle Bajo Amarillo, donde había quedado relegada a un pequeño solar entre dos edificios, hasta el solar actual, propiedad del ayuntamiento. El pleno municipal acordó por unanimidad el nombre de José Antonio Umpiérrez Bolaños en recuerdo del director musical de la Rondalla Dunas de Corralejo, hijo del fundador de esta formación y delegado en el norte de la Isla durante muchos años del Consorcio Insular de Aguas, fallecido este año.

Igualmente, aunque su propietario actual es el Ayuntamiento de La Oliva, la molina debe su nombre e historia a otro personaje célebre del municipio, Manuel Hierro Viera, que fue carpintero de ribera, alcalde pedáneo de Corralejo, molinero, custodio el primer teléfono militar instalado en Corralejo en 1943, etc.  Se casó con Petra Umpierrez Estévez.

La colaboración entre el Cabildo de Fuerteventura y el Ayuntamiento de La Oliva ha permitido restaurar la Molina de Manolo Hierro, inmueble histórico que también lleva el nombre de un vecino majorero ilustre.

El presidente del Cabildo, Mario Cabrera, y la consejera de Obras Públicas y Carreteras en la institución, Edilia Pérez, visitaron las nuevas instalaciones junto a María Teresa Hierro, arquitecta redactora del proyecto y descendiente de los propietarios, al ser su bisabuelo hermano del célebre molinero.

Mario Cabrera valoró que esta molina representa “el ingenio que tenían antiguamente los majoreros para aprovechar los recursos. La molina proviene de La Palma y fue una novedad con respecto al molino, porque permitía su transporte y trabajar en una sola planta. Además, en este caso concreto, es especial por conservar detalles en su construcción de su propietario,  que también era carpintero de ribera”.

Edilia Pérez indicó que con esta “son ya catorce las restauraciones de molinos y molinas que ha ejecutado el Cabildo en toda la Isla en la última década, por tratarse de elementos que consideramos tienen un enorme interés cultural y patrimonial, tal y como reconoce la declaración de BIC de una mayoría de ellos. Sólo en Corralejo hay cuatro de estas estructuras y sólo queda uno por restaurar, lo que tendrá lugar el próximo año al incluir el Cabildo en sus presupuestos la restauración del Molino de Domingo Domínguez, a sólo una manzana de la molina que hoy visitamos”. Este proyecto, agregó, “aventura unos muy buenos resultados por sus características y especial ubicación en el centro del pueblo”.

Según relata María Teresa Hierro como conocedora de su historia familiar, fue el empeño de su tío  bisabuelo lo que hizo posible que la estructura llegara al norte de la Isla. Manuel Hierro nació en Jandía en 1893 y vivió en Corralejo hasta su muerte en julio de 1962. “Su padre, José Hierro Garrido, era natural de Huelva, y a él debemos la presencia de este apellido en Fuerteventura, tras establecerse en la Isla para trabajar como farero en Jandía”.

 
Molinos y molinas de Fuerteventura

Los molinos y molinas –o molinos ‘hembra’- que pueblan la geografía insular son algunos de titularidad pública y otros de titularidad privada. Independientemente de esta circunstancia, el Cabildo ha asumido en las últimas décadas el compromiso de restaurar todos estos inmuebles, especialmente aquellos que cuentan con la catalogación de Bien de Interés Cultural.

Entre las que son propiedad del Cabildo, son varios los molinos y molinas que se encuentran en funcionamiento y habilitados para su visita, como ocurre con el Molino de Antigua, el Molino de Tiscamanita o la Molina de Tefía. Otros como la Molina de La Asomada, el Molino del Durazno o la Molina de Almácigo, que han sido objeto de restauraciones recientes por parte del Cabildo, tienen titularidad privada y son los propietarios quienes se comprometen a facilitar su visita al público y a ocuparse de su conservación.

En total hay 23 molinos y molinas reconocidos como BIC en toda la Isla y que han sido rehabilitados gradualmente en las últimas décadas.

Las molinas o ‘molinos hembra’, aunque menos comunes que los molinos, son un elemento arquitectónico cuyo uso se extendió durante décadas en el entorno rural de Fuerteventura, debido a que su utilización o alquiler suponía un proceso fundamental en el economía de la Isla, eminentemente cerealista.

La invención de la molina o molino ‘hembra’ se atribuye a Isidoro Ortega, natural de Santa Cruz de La Palma, en el siglo XIX. Su principal innovación es que reúne en una única planta las actividades de molienda y manipulación del grano, lo que supone una ventaja con respecto al molino (que ya existía en Canarias a finales del s. XVIII), en el que el molinero ve dificultada su tarea al tener que desplazarse constantemente entre las dos o tres plantas del edificio.

Otra cualidad de la molina es su ‘portabilidad’. Al ser su principal característica la marcada diferencia entre la maquinaria y el edificio, la molina permitía a sus propietarios, en caso de necesidad, transportar en un momento dado la torre y la maquinaria de molienda a una nueva edificación, lo que resultaba relativamente sencillo ya que ésta consta únicamente de una sola habitación cuadrangular.

Asimismo, la configuración de la molina facilitaba su desmontaje cada cierto tiempo, operación que era necesario realizar para ‘picar’ las piedras de moler una vez que alcanzaban cierto nivel de desgaste, como consecuencia de la fricción.

Señales

Antiguamente, el molinero colocaba las aspas de diferentes maneras para comunicar a los vecinos la disponibilidad del molino. Una vela rizada a media aspa en lo alto, con las aspas en forma de cruz, indicaba que el molino no tenía molienda y que por lo tanto cualquier agricultor o vecino podía acercarse a moler su grano sin guardar la vez. Si el molinero recogía la vela más alta hasta el extremo del aspa, significaba que se encontraba ‘picando’ la piedra de moler, con lo que el molino quedaba fuera de servicio temporalmente. La primera molienda después del picado se hacía con granos del molinero para limpiar las muelas de la ‘picadura’.

Proceso de molturación

El proceso comienza colocando las velas, que están en las aspas, de cara al viento. La torre de la molina, que es capaz de girar sobre sí misma, se orienta manualmente desde afuera utilizando el rabo o timón, que se fija al suelo. El giro horizontal de las aspas se transforma en vertical al pasar la rotación de la rueda dentada al husillo. Este giro se fija en la piedra molinera superior a través de una pieza llamada cangrejo. La molienda del grano se produce gracias a la fricción entre la piedra molinera superior e inferior, que es fija. El grano tostado cae inicialmente desde la tolva a la canaleja y, a medida que se va triturando, se desplaza hacia fuera hasta las paredes de la balsa o harinal, desde donde, finalmente, cae pasando por el cajón hasta el saco o costal.

Los molinos y molinas se controlan utilizando la palanca de freno, que cuenta con una pletina metálica que presiona la rueda dentada para disminuir su fuerza. Asimismo, el molinero debe controlar al mismo tiempo la separación entre las dos piedras para regular el grado de molturación del grano. Esto se hace mediante otra palanca situada en la parte inferior de la balsa.

Plan de restauración

A lo largo de los años, el Cabildo de Fuerteventura ha ido incorporando a su patrimonio los diferentes molinos y molinas que se encuentran distribuidos por todo el territorio insular, hasta contar en la actualidad con 14 de los 23 que han sido catalogados como BIC, en la categoría de monumento, según el Decreto 162/1994, de 29 de julio del Gobierno de Canarias.

El Cabildo ha restaurado doce de estos molinos y molinas que son de su propiedad e impulsado la rehabilitación de otros que pertenecen a vecinos y particulares, como es el caso concreto del Molino de El Durazno, entre otros.
 
Referencia Histórica

Los molinos de viento han pasado a formar parte del paisaje majorero, como testigos mudos de un pasado en el que desempeñaron un importante papel económico. En Fuerteventura se fueron construyendo a lo largo de la geografía insular, especialmente en la zona centro-norte, desde finales del siglo XVIII y principios del XIX, y en respuesta a las necesidades climáticas y socioeconómicas de la Isla. La presencia constante de los vientos alisios, que constituían su fuente de energía, y la tradicional economía cerealista de la Isla, favorecieron la implantación de estas edificaciones.

El molino de viento proporcionó enormes ventajas en la molturación de granos, aunque su introducción y proliferación no determinó el abandono de los sistemas de molienda más antiguos, como el molino de mano o la tahona (de tracción animal).

Otros proyectos

El Cabildo y el Ayuntamiento de La Oliva trabajan también en el proyecto del Molino de Domingo Domínguez, ubicado también en Corralejo.

Para poder llevar a cabo estos dos proyectos ha sido necesario, en primer lugar, la adquisición de ambos inmuebles, que se encontraban en manos privadas, por parte del Ayuntamiento de La Oliva. El Cabildo de Fuerteventura, por su parte, ha asumido la redacción y ejecución de ambos proyectos de restauración, así como de dotarlos de la financiación necesaria, más de 300.000 euros entre los dos.

Hay que destacar el interés que tiene para Corralejo poder ver restaurados dos edificios históricos y emblemáticos del pueblo, que antiguamente junto a la Molina de Juan Morera se encontraban en un espacio abierto y ligado al mar, nutriéndose de los vientos alisios para poder funcionar y moler el gofio para todos los vecinos.

Con el desarrollo turístico de las últimas décadas, los tres edificios habían quedado enmarcados en el espacio urbano, el cual, sin embargo, ahora se revaloriza con la rehabilitación y puesta en valor de las dos molinas y el molino, precisamente para el disfrute de los vecinos y también de los turistas.

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Deja un comentario