Vía libre al proyecto de Chillida

El Gobierno cumple un fallo del TSJC que le obligó a proteger la zona arqueológica. Quedan pendientes dos recursos de alzada de Bittini

Noticias de Rubén Acosta Domínguez

Tindaya

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La zona arqueológica de la montaña de Tindaya ya cuenta con la protección necesaria para hacerla compatible con el proyecto del escultor Eduardo Chillida. El Consejo de Gobierno aprobó ayer la declaración de delimitación de los grabados rupestres ubicados en la montaña majorera, que ya cuentan con la figura del Bien de Interés Cultural (BIC). De esta forma, a partir del perímetro establecido para la delimitación de la zona arqueológica se ha configurado el entorno de proyección de los grabados rupestres en 100 metros, tal y como establece la Ley de Patrimonio Histórico de Canarias.

Esta delimitación es consecuencia de una resolución judicial dictaminada el pasado año por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), tras un recurso presentado por la organización ecologista Ben Magec. El tribunal concluyó que correspondía al Gobierno canario delimitar el ámbito de protección del BIC y las medidas de conservación oportunas, algo que no se había hecho hasta la fecha. Y sin haber dado este paso, subrayaba la Sala, son nulas las Normas de Conservación del Monumento Natural de la Montaña de Tindaya, que la Comunidad Autónoma aprobó hace cuatro años.

Con esta protección ya delimitada de los grabados rupestres se da un paso más hacia el objetivo del proyecto ideado por Chillida en la montaña majorera y que es objeto de polémica desde hace casi 20 años. El portavoz del Gobierno canario, Martín Marrero, señaló que con la aprobación de esta iniciativa se hace compatible la protección con otras actividades como el propio proyecto de Chillida.

Los grabados rupestres se localizan alrededor de la cima de la montaña entre la cota 300 metros y la cúspide. Según el inventario realizado por los expertos, en la montaña hay un total de 111 grabados que contienen un total de 244 podomorfos y ocho incisiones en forma de líneas, concentrados alrededor de la cima, exceptos dos grabados situados en la dorsal de la ladera sur de la montaña.

Una vez salvado este obstáculo, aún restan por solventar dos recursos de alzada interpuestos por Rafael Bittini a decisiones judiciales en primera instancia ganadas por el Gobierno regional. Uno es por la disolución de la empresa pública Proyecto Monumental Montaña de Tindaya (PMMT) y otro reclamando unas cantidades económicas al Ejecutivo.

Fuente: La Provincia

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