EL REFLEJO DEL ALMA

Cine en Antigua  “EL REFLEJO DEL ALMA”
Jueves  20/11/2014 – 19:30 – 21:30
Lugar : Biblioteca municipal de Antigua

EL REFLEJO DEL ALMA

EL REFLEJO DEL ALMA

EL REFLEJO DEL ALMA

España. 1956
DURACIÓN: 78 min.
PRODUCCIÓN: General Cinematográfica Las Canarias [Santa Cruz de Tenerife].
PRODUCTOR: Máximo G. Alviani.
JEFE DE PRODUCCIÓN: Eduardo de la Fuente.
DIRECCIÓN, ARGUMENTO Y GUIÓN: Máximo G. Alviani.
DIÁLOGOS: Armando Moreno.
MÚSICA: Gigi Cichellero
MONTAJE: Ramón Biadiu.
DIRECCIÓN ARTÍSTICA: Rodolfo Rinaldi.
AYUDANTE DE DIRECCIÓN: Sinesio Isla.
JEFE DE OPERADORES: Alejandro Ulloa.
VESTUARIO: Manuela Gómez.
ESTUDIOS: General Cinematográfica Las Canarias [Santa Cruz de Tenerife].

LUGARES DE RODAJE: Santa Cruz de Tenerife (Puerto de Santa Cruz, Plaza de España, Gobierno Civil, Hotel Mencey, Avenida de Anaga, Hospital del Tórax, Cuartel de Artillería de Almeyda,  Valleseco, Cantera La Jurada), La Orotava (Las Cañadas del Teide), Candelaria (Plaza y exterior de la Basílica), La Laguna (casco urbano, Plaza del Adelantado, Santa María de Gracia, Curva de Gracia, San Miguel de Geneto, Finca Sr. Alvarez Cruz, La Higuerita, Carretera de la Cuesta) [Tenerife].

INTÉRPRETES: Armando Moreno [Fernando], Maria Piazzai [Ana], Maria Angela Giordano [Ángela], Tomás Hernández (Tom Hernández) [Luis], Dimas Alonso [Don José / Obispo], Evaristo Iceta [Doctor Palacios], Juan Padilla [Director de la mina], Rodolfo Reina (Rodolfo Rinaldi) [Doctor de Venezuela], Mª. Luisa Garrido [Hermana de Lucas], José Juan Samsó [Lucas. Con la colaboración de la Masa Coral de La Laguna, dirigida por el Maestro Iceta.

DRAMA (SINOPSIS):
El Obispo don José ha llamado a Pedro con la intención de recriminarle su decisión de emigrar a Venezuela, abandonando a su familia y a su novia, con la que próximamente iba a contraer matrimonio. Para disuadirle, el Obispo le cuenta una historia acaecida hace años, cuando él era párroco de una pequeña iglesia de la Isla. Fernando, joven ingeniero, decide buscar fortuna en Venezuela, aceptando la dirección de una mina en aquel país. Va a despedirse de don José, al cual la novia de Fernando trata inútilmente de convencer para que aconseje a su novio de que no acepte la colocación. Don José le explica que es por el bien de los dos y que en breve plazo regresará Fernando bien situado y podrán casarse. Fernando parte a Venezuela y le escribe diariamente a su novia. Un hundimiento ocasiona una catástrofe en la mina y Fernando queda gravemente herido con una enorme cicatriz en la cara. Acomplejado por su situación, regresa en secreto a Tenerife y hace prometer a don José que guardará silencio sobre su vuelta. Ana y Fernando pierden el contacto y acaban por separarse. Ana se casa con su primo Luis y queda ciega al dar a luz. Ante la posibilidad de un trasplante de córnea, Fernando se ofrece en secreto como donante, lo que le ocasionará la muerte. Ante la dramática historia del Obispo, Pedro desiste de sus primeras intenciones.

El reflejo del alma (anecdotario del rodaje) por Manolo Ramos

Varias de sus secuencias fueron grabadas en Candelaria en el año 1957

En el mes de mayo de 2004, número 42, se publicó un amplio reportaje sobre una de las primeras películas realizadas íntegramente en Canarias, El reflejo del alma, una superproducción realizada por la General Cinematográfica “Las Canarias”. Algunas secuencias se rodaron en Candelaria el año 1957.
Su director, productor y propietario de una empresa distribuidora de películas en Tenerife, el italiano Máximo G. Alviani, descubridor de la mundialmente famosa actriz, Sofía Loren, contrató al trío más famoso de todos los tiempos, Los Panchos, que actuaron por primera vez en Canarias el nueve de enero de 1956, en el cine Rex.
Centraremos en dos anécdotas ocurridas en este pueblo durante el rodaje de la misma, una en la Plaza de la Patrona de Canarias y, la otra, en la mina construida bajo la dirección del decorador Rodolfo Rinaldi, en la Avenida Condes de Santa María de Abona, en el antiguo puente que estaba ubicado entre la Plaza de Teror y el Bar Nº 1.
Así cuentan la primera: “En Candelaria se tomaban las escenas del encuentro de Fernando (Armando Moreno) con Don José (Dimas Alonso) durante la fiesta de la Virgen.  Don José, vestía sus ropas de sacerdote empleadas en el film y deambulaba por entre el público, mientras Ulloa colocaba la cámara en un practicable y el Sr. Alviani distribuía los personajes marcándoles la acción precisa. Varios sacerdotes “auténticos”, también se encontraban esperando la salida de la tradicional procesión y el público se agolpaba ansioso de lograr un buen puesto.
De pronto una simpática viejecita se acercó a Dimas Alonso y con voz emocionada le dijo: Por favor, Señor cura… mire usted a ver si me puede buscar un buen sitio, yo ya soy viejita, ¿sabe? Y no tengo la vista muy buena… ¡Arrégleme un sitio por caridad…!   Ni que decir tiene que la viejita vio en primera fila la procesión de Candelaria.  Pero su asombro mayor lo tuvo cuando terminada la fiesta, se acercó a ella el ayudante de producción, Sr. Montoya, y le hizo entrega de un billete de cincuenta pesetas.  ¡La viejita había salido en la escena que se captaba y le abonaban el importe de su trabajo como “extra” en la película!”.

La segunda anécdota la relatan de esta forma: “Se preparaba la escena del derrumbamiento de la mina. Todo a punto para un ensayo general. El director marcó la acción. Los encargados de lanzar el agua y las piedras desde lo alto de unos practicables no entendieron que se trataba sólo de un ensayo y se aprestan a cumplir su cometido. Confiados, sabiendo que por esta vez no había  remojón, los extras entraron en escena. – ¡Acción…!  ¡Y cuando todos tranquilos y confiados entran en tropel ante la cámara… caen desde lo alto cinco toneladas de agua y más de medio centenar de piedras que aplastan materialmente a los esforzados “mineros”!
La escena salió como nunca. Mejor aún que la que luego se ha seleccionado como buena en el film.  Pero… la cámara no estaba rodando en aquel momento y el chapuzón, con el susto consiguiente, quedó sin efecto.
Algunos todavía no están convencidos que fue un error de los tramoyistas y andan buscando el instante de la “venganza”. Lástima de escena. ¡Aquella sí que fue natural!”

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